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Profesional y personalmente, soy persona MUY AFORTUNADA, porque siempre he podido ejercer mi profesión de PERIODISTA. Trato de hacerlo con responsabilidad y compromiso disfrutando de una tarea que me apasiona desde niña. Soy curiosa e inquieta y creo que siempre hay mucho por conocer y aprender y es lo que procuro hacer cada día. Además de todo ello, tengo la suerte hoy de poder disfrutar de mi Doctorado y de mi Tesis Doctoral, sobre un tema que me apasiona y me interesa muchísimo. ¿Qué más puedo pedir? Y además..... Desde el año 2000 estoy especializada en COMUNICACIÓN y ORGANIZACIÓN DE ACTOS CORPORATIVOS, tanto en el ámbito público como privado. Cuento con una dilatada experiencia en Dirección de Comunicación, Comunicación Corporativa, Organización de actos, Gabinete de Prensa, Protocolo Institucional, Comunicación Interna, Comunicación de Crisis, Comunicación online, etcétera. Así como en el diseño, coordinación, edición y distribución de publicaciones corporativa de diversa temática. Soy DOCENTE de Dirección de Comunicación en ESIC Sevilla y de Gestión Cultural (Comunicacion y captación de fondos) en la Escuela Pública de Formación Cultural de la Junta de Andalucía (EPFCA).

jueves, 14 de julio de 2011

Sectarismo cainita



Hace ya un mes que nos quedamos sin periodismo de calidad en televisión. Saltó por la ventana el último día del año 2010, dejando entrar por la puerta la mugre social televisiva. Cerraron CNN+ y con él nos empobrecimos en información y espíritu, perdimos capacidad de análisis, honestidad crítica, elegancia y profesionalidad. Nos quedamos solos ante la peligrosa parrilla televisiva, donde el mal gusto, los cotilleos, la nadería gana enteros frente a la seriedad y formación de una sociedad que es ya un poco más desgraciada. Donde antes había un grupo de profesionales de la información, hoy hay un burdo reality show.


Sin discutir la tendencia política del medio, quiero analizar la pobreza que supone para cualquier sociedad democrática el cierre de un medio de comunicación. El cierre de CNN+ y su sustitución por un canal donde la
chabacanería y el mal gusto pueden campar a sus anchas a cualquier hora del día es, a mi juicio, una amenaza para cualquiera de nosotros. Con el fin de CNN+ no sólo se acaba con un medio de comunicación, se priva a la sociedad una vez más de un instrumento necesario para la formación de ciudadanos conscientes de sus derechos y deberes.


El hecho es preocupante y viene a demostrar, a mi juicio, varias cosas. En primer lugar, que la Ley General de la Comunicación Audiovisual vigente permite la venta de licencias entre distintas empresas, destrozando los criterios de concesión de las mismas y el necesario pluralismo ideológico que debe existir entre los medios de comunicación. En segundo lugar, que hace posible una concentración de medios siempre peligrosa para la información plural. Al mismo tiempo, permite emitir una programación no apta para el horario infantil protegido. Y además (supongo, que me perdonarán el corporativismo) pone en la calle a 200 profesionales de la información, tirando aún más por tierra esta profesión que tan denigrada se encuentra en los últimos tiempos. El mensaje es claro para los futuros periodistas: de nada sirve la calidad de la información, la profesionalidad, la ética periodística, contrastar fuentes, hacer la noticia comprensible, ponerla al alcance de todos los ciudadanos o explicar la realidad. Lo único que importa son las finanzas y la cuenta de resultados de los medios de comunicación. Y todo ello sin mencionar, ahí es nada, la enorme pérdida que para todos los periodistas es dejar de contar con la profesionalidad de Iñaki Gabilondo, una desolación difícil de explicar para mí.


Pero aún más, hace unos años una amiga, psicóloga y orientadora en un instituto de Sevilla, me comentaba la preocupación del profesorado porque los chicos y chicas de su centro no tenían aspiraciones de futuro relacionadas con la formación, sino con hacerse famosos y ganar dinero fácil, al precio que fuera. Hoy, aquella realidad está más fomentada por el mensaje subliminal que se manda desde los medios de comunicación nacionales: no estudies, preséntate a algún reality show y triunfarás en la vida. Sencillamente, es para llorar.


La sociedad está hoy un poco más enferma de radicalismo, porque lejos del sectarismo cainita que domina el panorama de los medios de comunicación españoles, donde el odio al adversario es el único alimento, CNN+ trató de ser un espacio de libertad, de debate, de denuncia, de análisis, donde todos los ámbitos de la realidad nacional e internacional tuvieran cabida. Quizá su pluralidad ideológica y social, el convertirse en un instrumento esencial para la reflexión propia, hayan cavado su propia tumba. No hemos sabido ni valorar, ni aprovechar su aportación para crecer como ciudadanos libres y hoy (seguro) son muchos los que se alegran de su desaparición. Hoy yo, como todos, individuos sociales, somos más pobres en información, pero sobre todo en espíritu crítico. Cuando nos demos cuenta, será demasiado tarde.

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